Fotografías: Alexis Maldonado 

En 2017, Sergio Robles, profesor y licenciado en Historia, y Magister en Ciencias Sociales por la Universidad de Luján, publicó un libro que estudia y reconstruye ciertos aspectos del funcionamiento del Colegio Nacional de Zárate durante la última dictadura cívico-militar.

 

Reseña, por Leonardo Maldonado

 

En el actual contexto nacional y mundial de derechas neoliberales y de fascismos ascendentes, un libro como el de Sergio Robles, publicado en 2017 por la editorial De Los Cuatro Vientos, resulta de lectura imprescindible para nuestras comunidades de Zárate y Campana. Las consignas de Memoria, Verdad y Justicia elaboradas, abanderadas y desarrolladas por los organismos de DDHH a lo largo de tantas décadas, respaldadas oficialmente por los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, y apropiadas por la gran mayoría de la población argentina, atraviesan las páginas de Sobre la pizarra negra de la desdicha. Memorias sobre los miedos y el silencio de una comunidad educativa durante el terrorismo de Estado: el Colegio Nacional de Zárate (1976-1983).

En el Prefacio, el autor escribe que en marzo de 1976 iniciaba su primer año de la secundaria en el anexo del Colegio Nacional de Zárate, llamado el “Castillo”, y que en esos años de adolescencia “apenas percibió cambios en su trajín diario” ni “intuyó que el gobierno militar que se iniciaba (…) sería responsable de las mayores desdichas ocurridas en la historia argentina del siglo XX” (pág. 11). Hoy, Robles, desde otro lugar, el de un historiador e investigador comprometido con la historia de su ciudad natal, contextualiza, repone y piensa determinados acontecimientos sucedidos en su colegio. En un párrafo autorreflexivo, expresa:

“Aquel jovencito, al que hoy examino a la distancia, transitó por un tiempo y un lugar donde se convivió con el dolor, casi secreto, de Elena y Judith, sus compañeras de aula; y con la infeliz incertidumbre de “Yaya” e Isabel, sus profesoras, a quienes la dictadura arrebató de sus cátedras, junto a Pancho y tantos otros docentes de las escuelas del país” (pág. 11).

 


Sergio Robles: profesor y licenciado en Historia

 

El libro consta de tres capítulos. En el primero (Antes del Terror. El clima de época pre-dictadura) se hace foco en la contextualización de los años previos al golpe de Estado de 1976, específicamente en el clima de violencia política y en las prácticas de censura artística. En el segundo (Durante el terror: En tiempos de dictadura) el énfasis se coloca en el terrorismo de Estado (torturas, desaparición de personas, centros clandestinos) y en el proyecto educativo deseado e implementado por la junta militar. En ambos, el autor apela a destacados autores y a fuentes periodísticas para dar cuenta de los temas que aborda.

Finalmente, Robles destina el tercer capítulo (Zárate: punto rojo) para abordar su específico objeto de interés. Hace hincapié tanto en diversos aspectos de la política educativa ejercida en el Colegio Nacional (contenidos curriculares, textos prohibidos, cesantías del personal docente, secuestros, desaparición de alumnos) como en las vivencias que ella implicó (miedo, silencios, autocensuras). Como otros destacados trabajos de historiadores de la zona, como los del profesor Miguel Di Fino, Robles realiza entrevistas para reconstruir los acontecimientos de esos años nefastos. Como “el objetivo principal del presente trabajo es recuperar la memoria de lo ocurrido en la comunidad educativa (…) las entrevistas ocupan un lugar central” (pág. 15), escribe no sin reflexionar sobre la metodología y las problemáticas que implica el trabajo de reconstrucción histórica con fuentes orales.

 


 

Robles entrevista a docentes, estudiantes y preceptores del colegio, como Isabel Hernando de Pelloli, Lidia Franchi, Graciela Urruchúa, Norma Frías, Marcelo Sardi, Virginia De Paolo, Beatriz Magalú, Nelda Lasalle Casanave, Ernesto Santiago Ragazzo, María Ester Reignier y Judith R. Monteiro entre otros. Cada uno de ellos aporta su visión y sus vivencias, no siempre coincidentes en algunas cuestiones. A través de estos testimonios, el autor no solo logra recuperar la Memoria de Zárate sobre diferentes aspectos acaecidos durante los años en estudio, sino emocionar y estremecer con algunas voces transcriptas, como el secuestro de Claudia Quintana, los exilios de Delia Piris y Alba Lintridis, las cesantías a algunos docentes, el testimonio de Judith Monteiro sobre la desaparición de su hermano Ricardo.

 

Con respecto a este último caso, Robles escribe que ella “ha hablado con muy pocas personas sobre esta etapa de su vida pero accedió amablemente a la entrevista” (pág. 70). Judith recuerda que Ricky la llevó a ver El acorazado Potemkin (Sergei Eisenstein, 1925) a una función organizada por el Centro de Estudiantes del Colegio en 1975 y que después de la desaparición de su hermano, ocurrida el 10 de diciembre de 1976, tuvo “una reacción hostil” hacia el Colegio “pero no porque hubiesen hecho algo en particular sino porque no se decía nada, nada de lo que estaba ocurriendo y me estaba pasando a mí. Salvo algunas preceptoras que conocían a mi hermano como alumno, ningún otro preguntó por él luego de su desaparición. (…). Ese silencio era el que me resultaba hostil” (págs. 71-72).

Ese miedo y ese silencio se hacen patentes también en los temas curriculares, en las clases y en las charlas con colegas y alumnos evitados por los profesores para la preservación de sus vidas. Por ejemplo, Urruchúa, docente de filosofía egresada de la Universidad de Buenos Aires, formada entre 1970 y 1975 en el marco del “materialismo dialéctico”, expresa que, como profesora en el Nacional “nunca tuve problemas con los contenidos, porque, por supuesto uno se cuidaba, yo siempre tuve los quintos en secundario, entonces uno evitaba ciertas cosas, porque no sabías a quién tenías enfrente, la relación con el alumno era cuidada, como te cuidabas cuando ibas a un bar, cuidándote de las cosas que hablabas, porque se sabía lo que estábamos viviendo en esa época” (pág. 58).

La misma docente, sobre los alumnos desaparecidos, narra que “del alumno desaparecido no se hablaba, se decía no sé, no lo vimos más, y por otro lado te enterabas que habían allanado la casa” (pág. 67-68). En la actualidad, en una de las paredes del SUM (Salón de Usos Múltiples) del colegio, una placa conmemorativa recuerda los nombres de los alumnos y ex alumnos detenidos desaparecidos: María Teresa Quintana, Ricardo Monteiro, Raúl E. Fanchi, Mario Paluci, Héctor Giovagnoli, Alicia Raquel Rouquette, Víctor Mosqueira, Daniel Oyarzábal, Carlos Aranda, Rosa González, Mario Alberto Nebulosi y Nancy Norma Ibáñez (págs. 65-66). 

 


 


 

En las páginas finales, en las que Robles presenta en un Anexo documental reglamentaciones dictaminadas por los militares referidas a lo que denominaban la seguridad nacional y al ámbito educativo, se destaca la “Notificación de baja como docente de Isabel Hernando de Pelloli. Resolución Nº 3120 Ministerio de Cultura y Educación”, fechada el 30 de agosto de 1979. La causa de la cesantía es denominada vagamente como “razones de servicio” (pág. 103).

El trabajo investigativo, reflexivo, sistematizado y documentado de Robles constituye una notable y valiosa contribución a la microhistoria de Zárate. Desde la primera página hasta la última se puede vislumbrar una consigna que el pueblo argentino hizo suya con la recuperación de la democracia: Nunca Más.

 

 

 

 

 

 

 

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