Las fotos de Nilda 

Nilda Gianfelice nació en Zárate en 1957 y es una apasionada de la fotografía. La descubre como hobby a los quince años y a partir de 1994 trabaja de manera profesional. Ha expuesto sus trabajos en varias ocasiones y ha recibido numerosas distinciones, tanto locales como provinciales. En su obra, se destacan los paisajes de la Patagonia, la militancia política, y los artistas en concierto. Tiene una relación especial con la ex presidenta.

Entrevista por Leonardo Maldonado

¿Cómo fue tu acercamiento a la fotografía, cuándo empezaste a sacar fotos?

A mi hermana le regalaron una cámara para sus 15 años, yo tenía 16, ella la abandonó y la agarré yo. Empecé a sacar paisajes. Iba mucho a Córdoba, con mi papá, en las vacaciones. Como ya era una loca de la fotografía iba cargada con 20 rollos. En ese tiempo había rollo. No podía esperar para revelarlas así que las revelaba allá. Mi sobrino jugaba al fútbol, en el año 83, y ahí ya iba con el trípode, una filmadora Canon y la cámara. Sacaba fotos y filmaba el partido, todo junto. Esto fue hasta el 94. Así que lo primero que hice fue Paisaje y Deportes.

¿Cómo te formaste luego, dónde estudiaste?

Hice cursos acá, en Zárate. En el Centro de Comercio mi profesor de Sociales fue Quique Silva. Y en la parte de Deportes Miguelito Perna. Yo empecé a sacar fotos de carting y las vendía. Y después tomé un curso con Sebastián Pardo. Con él trabajamos mucho la parte de iluminación. También aprendí revelado en blanco y negro pero no me gustó. Me han propuesto enseñar, pero no tengo ese don. Lo mío es sacar fotos. En el 2002 empezamos a hacer exposiciones con los compañeros del taller. Pero previo a esto, en el 99, me interesaba hacer fotos del trabajo en el hospital en agradecimiento a los médicos que le habían salvado la vida a mi papá un montón de veces. Entonces hice una carta al doctor Fox, que era entonces el director. Me dio la oportunidad. Estuve un mes. Fotografié operaciones, partos. El primer día pensé que era un simulacro, pero no. Fotografié una operación de vesícula y una de huesos. Yo no tomaba al paciente, sino a los médicos. Cuando llegué a mi casa me desmayé, por la adrenalina. Tiré como 300 fotos. Cuando fui a revelarlas a Fotos Perna me dijeron: vos estás loca.

La exposición fue declarada de interés legislativo municipal y provincial.

Fue fuerte. Pude exponer en la Cámara de diputados de La Plata. Me conectó Fox. Un mes duró. Acá lo expusimos en el Almacén Cultural, y fueron como 600 personas.


¿Qué mirás cuándo sacás foto a un paisaje?, ¿cómo mirás?

El paisaje me tiene que inspirar. Como no había ido de viaje de egresados con la secundaria, en 2008 me fui a Bariloche. Y vi un desprendimiento en una de las excursiones que hicimos. Y me dieron ganas de ir a El Calafate. Es en avión, me asusté un poco. Y me encantó. Fuimos a Ushuaia, muy linda también, pero me inspiro en El Calafate. Vuelvo todos los años. También fui a las Cataratas, saqué fotos, pero no me llegó. No conozco el norte, Salta, Jujuy.



En la medida en que fuiste haciendo Sociales, ¿pudiste empezar a vivir de la fotografía?

En aquel entonces trabajaba en una agencia de lotería, entre el 98 y el 2005. Tenía los fines de semana libre y hacía casamientos, bautismos. En el 2005 mi papá sufre la amputación de una pierna, yo renuncio para cuidarlo y empiezo a trabajar de mi profesión. Me empiezo a dedicar de lleno a los Sociales, empecé a hacer fotos en escuelas. No es que te llenás de plata. Tuve algunos problemas con los colegas. Yo por ahí bajaba los precios a los padres de los chicos de las escuelas que no podían pagar la foto y eso me trajo algunos conflictos con los compañeros. Pero yo me fijaba en los chicos, en esos padres que no podían pagar la foto de fin de año.

Fotografiás marchas como las del 24 de marzo, actos por la Memoria y de los DDHH. Son fotos muy bellas, captás rostros, manos, miradas, abrazos, banderas…

Pasa que soy una sobreviviente. Mi papá estuvo desaparecido. Diez días. Estuvo en una comisaría. Por suerte no sufrió ningún tormento. Lo vinieron a buscar acá a casa. Fue en el año 77. Era obrero y sindicalista peronista. Trabajaba en una empresa textil. Fue muy duro ese momento, yo tenía 19 o 20 años. Yo heredé de mi papá la solidaridad con los compañeros. Me dio muchos consejos.



No sólo fotografiaste muchos actos de la militancia kirchnerista sino que entablaste una relación muy especial con la ex presidenta.

Te voy a contar bien cómo fue. En el 2009 Cristina venía a Atucha y yo quería acercarle una foto mía, de Calafate, un cuadro. Me acreditaron, fuimos, le dieron el cuadro a su secretario así que para mí era misión cumplida. Estábamos con Cristina Gualdoni, Gustavo Córdoba, todos periodistas de acá. Viene el capo de Atucha y me dice que Cristina quiere que le entregue el cuadro. Ya lo entregué, le dije. Y Cristina Gualdoni me empuja y allá voy. Estaba re nerviosa. Cristina se desprende de la comitiva, me saluda, me pregunta quién soy, yo no coordinaba. "Es precioso", me dijo. "Vamos a sacarnos una foto". Y después me contactan desde la Casa Rosada y logro acreditarme. En el 2012 viajo a Calafate con una amiga, y voy a un vivero para regalarle flores a Cristina. "Comprale muérdagos, haceme caso", me dijo la dueña. Fuimos a la puerta de la casa, estuvimos tres horas y como no nos atendió le dejé la planta con una carta. Nos fuimos a un pub y encontramos a Florencia, nos sacamos una foto y mi amiga le dijo que le habíamos dejado un regalo a Cristina. A las once y cuarto de la noche suena mi celular. Era el secretario de Cristina. No le creí. Y me pasó con ella. Y conversamos.

¿Se acordaba de vos?

En la carta no estaba mi apellido. Me preguntó: "qué Nilda sos". Y se acordaba de Atucha, de Toyota. ¡No puede ser que se acuerde! Ahora la tuteo pero entonces no. Y me citó para el otro día. Yo quería sacarme una foto con ella y lograr la acreditación en la Rosada. Estaba re nerviosa. Pasamos el portón, mi amiga la saluda y yo me quedo como a un metro. Entonces Cristina me dice: “¿vos no me venís a saludar Nilda?”. Me abraza, me toma de la mano. Fue cuando se operó de la garganta. Pasamos al jardín y le pedimos al secretario que nos sacara una foto. Y ella me pidió un abrazo. Es la última de mi fotolibro. Fue muy fuerte. En la primera foto, ella llora. Entonces la repetimos. Yo sentí que ella necesitaba ese abrazo, fue muy fuerte. Yo en la carta le pedía acreditarme en la Casa Rosada.


Hicieron una conexión muy fuerte.

Pienso que es por el momento que ella estaba pasando. Yo no me considero una militante. Milito a través de mi cámara. Yo iba a la Rosada, fichaba y trabajaba. Sí me sentí identificada con las políticas públicas de Cristina, pero no me considero una militante. Le regalé muchas plaquetas de agradecimiento. Estuve en el último acto, en diciembre de 2015. Nos saludamos, yo lloraba. En enero de 2016 renuncié, no me identifico con este gobierno. No quise cubrir la asunción de Macri. No quise seguir como acreditada.

Recopilaste las fotos que le sacaste, los actos, la militancia e hiciste un fotolibro, que es muy bello, está muy bien editado, y se lo regalaste.

La idea se me ocurrió en febrero de 2015, mi ahijada escribió los textos, ella interpretó muy bien lo que yo quería decir. Fui difícil elegir las fotos porque le saqué un millón. Se lo pude entregar el 1 de julio de 2015. “¿Qué me vas a regalar ahora?”, me dijo. Salió en la TV Pública. Y me lo autografió en diciembre del año pasado, en el Instituto Patria. La llevé a mi mamá para que la conociera. Cristina es sencilla, creo que la gente se llevaría una sorpresa si la tratara. Me gustaba fotografiar sus gestos y cómo la miraba la gente. A veces me encargan el libro para regalo.


página 4 del fotolibro


¿Cómo fue el pasaje del rollo a la tecnología digital?

Me costó muchísimo. Lo digital es muy diferente. Tengo tres cámaras digitales. La última la compré cuando estaba Cristina, ahora no podría hacerlo, están carísimas.

¿Dónde ponés el foco cuando sacás una foto?

En una marcha: en los rostros y en la magnitud. Y en un paisaje tiene que haber mucho cielo, o agua. Tengo que tener conexión con el paisaje. Con el mar no tengo conexión. No me gusta sacarle fotos al mar, no me llega. El río tampoco.

¿Admirás a algún fotógrafo nacional o extranjero?

No. Soy yo. Es la cámara y yo.

Hacés paisajes, sociales, manifestaciones, fotos urbanas. No veo que hagas fotos de estudio.

No me gusta, no es lo mío. Si hago retratos, los hago en Sociales. Una novia, por ejemplo, la chica que cumple 15.

Realizaste muchas fotos de recitales: Ricky Martin, Axel, Nacha Guevara, Abel Pintos, Rodrigo de la Serna, Malevo, el Festival de Tango…

Eso me encanta. La primera vez que hice un show como acreditada fue en El Calafate. Actuaba Abel Pintos. Me fascina sacarle fotos a Ricky Martín, es muy fotogénico, transmite mucha energía. Llevo lentes cortos y largos. No saco con flash. A Cristina jamás le saqué con flash. Trabajo con la luz ambiental, lo aprendí de los compañeros. En los recitales me gusta mucho aprovechar el contraluz. Yo no hago photoshop, no me gusta eso. A lo sumo le doy un poquito de brillo o convierto la foto en blanco y negro pero nada más, no me gustan los retoques. Todo esto lo hago ad honorem. Las de la militancia también.


¿Qué paisaje que no conocés te gustaría fotografiar?

Dos. Malvinas y la Antártida. Me gustaría conocer Malvinas porque viví la época de la guerra. Colaboré mucho con veteranos. Hubo una propuesta para viajar, hace unos años, pero al final no me avisaron y no pude ir.

¿Qué opinás de los fotógrafos despedidos de Télam?

Soy compañera. A muchos los tengo en el facebook, compartimos actos. Tengo mucho diálogo. Es muy triste lo que está pasando en la agencia.

 

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