créditos producción fotográfica: Alexis Maldonado 

Rober: el rock en la sangre

Roberto González nació en 1976 y es uno de los creadores de la mítica banda de rock campanense Los Garfios. Este año volvió a escena con todo: nueva banda, nuevas canciones, shows. La próxima presentación de Los Garfios por Robert & amigos será el sábado 6 de octubre a la medianoche en Bisellia Teatro Bar.

Entrevista por Leonardo Maldonado

En Campana hay un imaginario sociocultural muy fuerte que aísla a la ciudad del conurbano bonaerense, que abjura de él. Y me parece que Los Garfios suena como una banda del conurbano con canciones de amor y de crítica social que reinserta a la ciudad en ese marco.

Sí, está muy bien eso, me gusta, no lo había pensado. La crítica social está sin que sea panfleto. Siempre tomé la precaución de que no se vuelva panfleto, que no sea La Prensa Obrera. Aburre el panfleto. Cuando el artista se queda solo con lo ideológico se empobrece la música. Ponerle música a El Manifiesto Comunista se hace aburrido.

Muchas de las letras de las canciones de los 90 tienen una actualidad impresionante, por ejemplo el tema de la represión policial, lo que pasa en América Latina, el hambre…

Me pasa que odio a la mayoría de las canciones. Porque me cansé, porque pienso otra cosa, o la música no me gusta tanto salvo dos o tres temas. Pero me pone muy contento ver cómo veíamos el mundo. Teníamos 20 años y mirá lo que estábamos cantando, dónde estábamos parados.

Cómo fue construir un público en Campana en función de ese imaginario que la aísla no sólo del conurbano sino, lamentablemente, del terrorismo de Estado.

Fue difícil, sí, raro. Igual pasó todo muy rápido. Nosotros dijimos: cantamos lo que queremos, componemos así. Nunca pensamos especulativamente: ¿se enojará alguno? Genial que se enoje. En esa época éramos más troskos, no estábamos alineados con los partidos burgueses o hegemónicos. Eran los 90, el menemismo y el coletazo del 2001.

En esos años tenían un look parecido a Virus, a Soda Stereo. ¿Qué influencias musicales tuvieron?

Era mala palabra decir Soda. Es como con U2, que lo escuchan los que no son rockeros. Es muy raro eso. Si querías escuchar rock escuchabas Sumo, los Redondos, Doors. Nos gustaban los Beatles. A mí me gusta mucho Bowie, The Clash, Tom Waits. Pero éramos Don Cornelio, no jodamos. Nos gustaba Don Cornelio. Yo creía lo que estaba haciendo, creía en el discurso. Y no tiene que ver con el éxito. Creía en la banda. Tocábamos en boliches de capital, en el conurbano, teníamos público. Sentía que iba a poder vivir de lo que me gustaba. Fue fuerte que Much Music pasara nuestro clip El viento entre Shima Uta de Casero y Al lado del camino de Fito. Era un momento en el que todavía los videoclips se miraban.


Tocaron en Cromañón la noche antes de la tragedia, en 2004. Cómo repercutió esto en la banda emocional y profesionalmente.

Fue muy duro. En todos los shows pasaba lo mismo. El Indio lo dijo claramente: Es una bengala de mano que se iban pasando todos los músicos de mano en mano. Nadie pensó que iba a pasar lo que pasó. Y fue un punto de separación de la banda, aunque no fue el único motivo. Mirá la repercusión que tuvo que a los diez días fui a un comercio de acá, en Campana, y me dijeron la cosa más terrible que me dijeron en mi vida. Me dijeron: ¿vos te diste cuenta que fueron mis dos hijos a Cromañón? Sí, claro, le dije. Si morían, yo te pegaba un escopetazo. Eso me dijo, el tipo.

En muchas de las letras de todos los discos hay una fuerte crítica a los medios.

Nos habíamos dado cuenta de cómo operaban. Íbamos a las marchas a capital y al otro día leíamos que había habido incidentes y no era verdad. Había que estar en la calle, en esa calle. Y también en los libros. Hay tipos que tocan música y que no estudiaron y que son muy buenos. Yo me formé muy rudimentariamente. Tendría que haber estudiado mucho más. 

Por qué sos tan duro con vos mismo al pensarte como músico.

Porque hay que ser autocrítico. Tengo una forma muy desordenada de estudiar. Los hijos, los hijes, nos mejoran. Yo apuesto a que mis hijos sean ordenados. Cada vez que me dicen la “universidad de la calle” se me hela la sangre. Hay que formarse. Imaginate si Lennon hubiera estudiado. McCartney es mucho mejor que Lennon en cuanto a la complejidad de la composición.

A lo largo de todos estos años se configuraron como “la” banda de rock de Campana, ¿cómo te sentís frente a esto?

Creo que la historia fue injusta con nosotros. Es un mito fundante. Hay músicos mucho más interesantes que nosotros. Más complejos, más disciplinados. Nosotros estuvimos en el lugar que había que estar en un momento. Y hay bandas que eran y que son muy buenas. Pero quedó el imaginario de Los Garfios como la única banda de rock, o la emblemática, de Campana.


rockeando en las calles de Campana

Me gusta mucho la poesía de unos versos del tema Paralelo: “cuando amanece aparecen matices / que emborrachan las canciones tristes”. Es muy bello.

Eso es del Huevo López, Jorge López. Es un poeta de Campana. Es músico también, tocó con nosotros. Muchos músicos tocaron con nosotros en estos veinte años.

Por la espalda me parece otra gran canción, desde la letra y la composición. Imagino que tiene que ver con lo que les estaba pasando a ustedes como banda.

Creo que es una de las canciones más complejas, suena bien, sí. Es una buena canción. Está mal que uno lo diga, pero está bien lograda. Ese tema tuvo mucho laburo encima.

En Kosovo hay una fuerte crítica a la situación económica y política del gobierno de De La Rúa.

Y sí, era casi el 2001, queríamos cantar eso: “Si no va al frente el presidente / qué le queda a la gente”. La compusimos unos días después que se mató Rodrigo, por eso dice “nuevo fiambre, nuevo santo”. Había mucha bronca.


Contame una anécdota de un show que te haya impactado, algo inusual.

(Piensa). Ver la gente cantando las canciones. No me puedo acostumbrar.  Una vez pasé por la esquina de Mitre y Pueyrredón, al lado de ferretería Miguel, y oí que alguien escuchaba un tema mío. Y otra vez pasó alguien silbando una melodía, no me olvido más. Es muy fuerte eso, que la canción se haga anónima.

Decidiste volver a tocar este año con una nueva conformación de la banda. ¿Cuáles son los planes?

En principio tocar algunas canciones de Los Garfios, pero estamos componiendo. En el próximo show, que es el 6 de octubre, salimos con temas nuevos. Una zamba, por ejemplo. Vamos a hacer temas con una impronta más existencialista.

¿Cómo fue el show de Bisellia que dieron en mayo y cómo te sentís ahora cantando?

Fue muy intenso, uno de los mejores shows. Yo pienso que la mujer de la vida de uno es la que está al lado en el momento que está, dure un día o mil años. Y lo mismo con los shows. Durante muchos años pensé si el público venía a ver las luces, o la facha de alguno, y me preguntaba si la música estaba sucediendo. Y en el último show me emocioné mucho, dije: está sucediendo la música. Y cantando me siento muy cómodo. Siempre me autoricé, me banco escuchar mi voz. Hace veinte años que tengo veinte años.


¿Cuándo decidiste ser músico?

No lo sé, no sé qué decirte. Hay una forma que me acompaña desde hace muchos años, un gusto por la estética. La música fue lo más fácil. Pero desde siempre me acompaña el discurso del teatro, que me conmueve muchísimo, la pintura, la narrativa, la poesía. Entré a la música casi por casualidad. Pero cuando entré, me gustó. Y acá estamos cantándole a lo trágico de la vida. La música es una forma de ganarle a la muerte. El discurso del arte es la forma que yo le encontré de ganarle a la muerte. El arte me aloja, me cuida, de a ratitos, de lo fatídico.

Sin embargo, en las canciones la muerte no está tematizada de ese modo sino vinculada a la represión estatal: la policial y la del terrorismo de Estado de la última dictadura.

Es verdad. No sé por qué es así. Lo charlaré con mi analista (risas).

¿Pensaste en lanzarte como solista?

No, no es lo mío. Está Ratola, un tipo que admiro mucho. Y hay un montón de chicos y de chicas que cantan bien. Yo solo no funciono. Yo apuesto por lo colectivo, en todos los aspectos. El arte es un lugar para la resistencia. Estoy convencido de esto. Si nos atrapan y si perdemos, que sea siendo más sabios, no de rodillas. Y amando. Está muy fría Campana. Hay que organizar una movida. Y hay que crear lugares para tocar. Y lugares de resistencia a este momento complejo, difícil.

#Rober de los Garfios #rock Campana