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Cine en equipo

Daniel Pelayo nació en Los Polvorines en 1969. Su familia se mudó a Zárate cuando tenía 10 años. Le gusta el cine de género de estructura clásica y este fin de semana presenta en nuestras ciudades su nueva película: El pago de las almas.

Entrevista por Leonardo Maldonado

Cómo fue tu encuentro con el cine.

De chico me flashearon dos películas, Encuentros cercanos del tercer tipo y el ET. Siempre tuve contactos con cómics  y todo lo que fuera ciencia ficción. Me gustaba el programa de Fabio Zerpa, que trataba sobre ovnis y hechos extraños, lo mirábamos siempre con mi primo. Después de que estudié analista de sistemas empecé a hacer videos, pero no con connotaciones de cortometraje sino familiares. Esto después de los 20 años.

¿Cuál fue el impulso para hacer cortos?

En el 2008, la fábrica donde trabajo, Siderca, organizó un curso de guión, un taller. Venían dos profesores de capital. Fue una actividad cultural que ofreció la empresa. Nos dividimos en grupo y teníamos que escribir el guión y filmarlo. Con mi grupo arrancamos con el corto pero enseguida quisimos hacer un largo. Pero esta vez no queríamos que estuviera relacionado con el mundo de la fábrica. Entonces con un compañero, Rolo, dijimos: vamos a comprarnos una cámara y vamos a hacer un largo a nuestra manera. Ahí me engancho con Rosana Tisera, una profesora de teatro de Zárate, que me planteó de hacer seis cortometrajes sobre la problemática adolescente, como embarazo juvenil, drogas. Esa fue mi primera experiencia. Pero mientras tanto estábamos planeando un largo con Héctor Herrera, que viene del teatro, y así hicimos Los dos mininos. Él escribió el guión y yo hice la puesta en escena.

Filmaste muchos cortos de terror y algunos los pudiste presentar en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. ¿Por qué ese género, qué te atrae?

Por los amigos. A casi todos nos gusta el terror. A los compañeros de Siderca, Marcelo Avigliano y Daniel Martínez, les gusta el terror. Pudimos concursar en ese festival con tres cortos: La niña del vaso de agua, La muñeca de trapo y Cena para dos. Por el primero tuvimos un reconocimiento.


A lo largo de todos estos años te fuiste equipando.

Sí. Después del 2010 empecé a hacer Sociales: fiestas, eventos, empresas. Empecé con uno, después vino otro. Todo lo que ganaba lo usaba para equiparme. Primero compramos una grúa, después otra. Compramos en grupo. Un slider, un steady-cam. Ahora me está jodiendo el precio del dólar. Crecimos mucho en sonido. Ya en la segunda película usamos consola Tascam y micrófonos Rode. Empezamos con una cámara Sony y nos fuimos a una Canon, una réflex con lentes de 50 y 35 milímetros. Para edición siempre usé el Sony Vegas. En paralelo hice Première y After Effects. Pero los renders eran lentos. Y un flaco me recomendó usar Mac. Así que empecé con Final Cut y sigo con Mac.

Noté un cambio muy fuerte entre Los dos mininos y El último gran cazador tanto en la cuestión técnica como en la puesta de cámara, sobre todo en las escenas de acción.

Estamos contentos con esos avances. En El Cazador inserté objetos 3D que aparecen en algunos lugares de la historia, como cabezas de búfalos, cabezas de toros. Se trabaja como una pantalla verde. Con Nelson Aguilera, que hace sonido y colabora siempre conmigo, decimos que ahora tenemos buena imagen, ahora tenemos buen sonido. Filmar siempre es un proceso de aprendizaje. Antes se escuchaba mal esto o se veía mal aquello. Con lo técnico estamos re contentos.  Lógicamente tenemos autocrítica y pensamos que lo próximo que hagamos tenemos que mejorar otros temas porque lo técnico ya está resuelto. Tenemos que ahondar más en lo dramático de las historias, darles más profundidad dramática.


¿De qué trata El Pago de las almas?

Es como el triángulo de las Bermudas pero en la isla de Talavera en Zárate. El hilo conductor es que desaparecen personas. Y se genera la leyenda urbana de que todos los que van ahí no vuelven, que hay extraterrestres. Llega una periodista para averiguar qué pasa y también un coleccionista que siempre deseó una pieza de arte que no se encuentra en ninguna parte del mundo. Y por otro lado aparece un personaje que tiene una marca especial, un poder, que le permite entrar y salir de ese lugar. Algunos relatos están basados en historias que pasaron en Zárate. En la isla hay un cementerio indio, y lo incorporamos. En el viejo balneario de Campana se vino abajo un restaurant. Y eso lo incorporamos también. Lo ficcionamos. Un historiador de Zárate, Sergio Robles, me contó que llegaron a Zárate buscadores de civilizaciones antiguas. Y eso también lo usamos. Las historias que se cruzan en el pago de las almas vienen de ahí, de ficcionar estas historias. Todo empezó cuando charlando con Germán Difiore me dijo: “¿Te imaginás si estuviera acá el triángulo de las Bermudas?”. Y ahí surgió la idea.

Te atrae mucho el tema de las leyendas urbanas. Trabajaste varias en tus cortos.

Sí. Me parece que es lindo contar lo que la gente fantasea, lo que inventa. Y aprovecho y lo uno con la ciencia ficción. Pero me gustaría cambiar el género para la próxima. Quiero ir a un drama de tipo social, o problemáticas sociales, como el tema del autismo, que lo estamos pensando con mi esposa, o hacia una ficción relacionada con la represión de la dictadura que haya pasado acá.

¿Cómo fue el proceso de escritura del guión?

Escribí la historia y Nidia Romero, que es profesora de literatura de Zárate, lo miró, lo corrigió, me marcó muchos detalles, la gramática. Y después con Marcelo Avigliano y con Bárbara, mi señora, que le gusta mucho el cine y la literatura, hicimos una segunda versión a partir de las limitaciones que encontramos. Por ejemplo, decidimos que toda la acción pasara de día. Es más fácil filmar de día que de noche. Esto cambió el género, antes era más terror y se volvió más de aventura y fantástico.

¿Cuáles son las dificultades con las que te encontrás cuando filmás?

El tiempo. En El Cazador muchos de los que actuaban eran compañeros de fábrica y entonces como tenían turnos rotativos se complicaba. Ahora, en esta película, usé mucho la pantalla verde porque también costaba juntar a los actores, no coincidían los horarios de todos. Uno no puede hoy, otro mañana. Hicimos las pantallas verdes todo este año. Filmamos más de 60 días a lo largo de tres años. Tuvimos muchas pausas. Trabajamos mucho el primer año, avanzamos la mitad de la peli, después tuve temas de laburo y personales y estuvimos como un año y medio en pausa.


Cómo manejás el tema del financiamiento.

Nunca pensamos primero en el presupuesto. Generamos el guión y a partir de ahí vamos viendo cómo lo podemos hacer. Al revés de cómo empiezan todos los proyectos. Todos trabajamos ad honorem. Y conseguimos lugares que no nos cobran las locaciones. Tenemos los gastos de los traslados, los equipos ya los tenemos. Todos se prenden, todos colaboran.

¿Por qué decidiste hacer doblaje para esta película?

Ya lo tenía pensado, lo quería hacer. El sonido de las tomas está muy bueno, pero le dije a Nelson de hacer una prueba, para que el sonido estuviera bien limpio. Hicimos una primera prueba con Rubén Milanesi y quedó perfecto. Seguimos con Julieta Palatnik, otra de las protagonistas, y quedó redondo. Sigo con Juanca, con el Johny. Una sola escena quedó con el sonido original. El sonido está en 2.1, no en estéreo, porque estamos trabajando el sonido subwoofer, que te da profundidad.

Te gusta trabajar de manera colectiva.

Sí. No quedó mi visión sola, Marcelo y Bárbara me marcaron, me encaminaron el tema del guión. Otros me contaron las historias que están adentro del relato más grande. Nos gustaría mucho ir al festival de Saladillo, que tiene una impronta de cine hecho por vecinos, de cine local. Ya estuvimos antes con las dos películas anteriores. Nos conectamos con otros realizadores y colaboré en proyectos de algunos de ellos. De hecho en el 2015 hice la cámara de El enterrador de perros, de Ezequiel Sanz. Compartimos esa misma idea de trabajo en equipo, de filmar con los vecinos, con los amigos. Presentar la peli este fin de semana en Zárate y en Campana es una felicidad.

 

Podés ver el link del film aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=gALxAPOvr-w

#Daniel Pelayo #cine Zárate