crédito: Alexis Maldonado 

La educación y la muerte de las ideologías

por Silvina Abadía*

 

La educación prohibida (Germán Doin, 2012) es una película documental que plantea una fuerte crítica a la educación y a la institución escolar actual. Eso es algo que comparto y que ningún educador debiera soslayar, es en lo que trabajo desde las cátedras de Pedagogía que actualmente dicto en carreras de formación docente. Considero que un educador crítico no puede serlo si no problematiza el espacio que transita cotidianamente. El realizador del film presenta a la escuela actual como una institución que enseña a los alumnos contenidos fragmentados sin ninguna significatividad a través de prácticas pedagógicas autoritarias, fomentando la competencia entre los alumnos entre otros cuestionamientos. Se realiza una simplificación del contexto de origen de los actuales sistemas educativos pero se lo liga a procesos políticos como el despotismo ilustrado y a la naciente industria y el requerimiento de la formación de trabajadores industrializados. 

La mirada de la escuela como un espacio que forma sujetos con hábitos y saberes para que se adapten a un orden social y económico ya fue realizado por teóricos de la educación que se han denominado reproductivistas. De acuerdo a esta mirada, la escuela busca reproducir un orden social que además es desigual e injusto, se intenta naturalizar y justificar estas diferencias con discursos meritocráticos. Cierto es que la escuela surge de esta manera y cierto es que está vinculado al intento de reproducción de la sociedad en la que vivimos pero también es cierto que estas prácticas no se llevan a cabo sin contradicciones. El reproductivismo es valorado por apartarnos de la idea de la escuela como un espacio neutral que simplemente socializa e integra a los sujetos a la sociedad. Muestra cómo la adquisición de determinados hábitos y rutinas, tales como la puntualidad, la sumisión a la autoridad, entre otros, serán requeridos posteriormente en los lugares de inserción laboral. También se devela la promoción de un vínculo con el conocimiento como algo indiscutible y absoluto que intenta formar sujetos que difícilmente cuestionen el orden social en el que están insertos.


Sin embargo, las mencionadas perspectivas de análisis tuvieron críticas por su mirada mecanicista de la educación, por no admitir contradicciones. Este proceso de reproducción no se realiza sin la presencia de disputas, resistencias. Así es como la escuela y el acceso a la educación se han convertido con el tiempo en un reclamo y una conquista por parte de los sectores populares, que pujan por perforar el techo de la escolaridad obligatoria y por demandar propuestas educativas de calidad. La educación prohibida tampoco admite esta mirada compleja de la educación que la vincula con el orden social, político y económico en el que está inserto pero que al mismo tiempo admite contradicciones, resistencias. Se presenta allí a la institución educativa actual como un espacio donde no transcurrieron dos siglos de historia desde su creación. Se resaltan aspectos que están presentes en algunas prácticas pero no en todas y se recrea a través de dramatizaciones a los docentes de una manera estereotipada, siempre enojados, gritando y maltratando a sus alumnos. Muestra a niños y adolescentes con expresiones de aburrimiento, hasta atados a sus bancos, tristes. Esta representación que no admite grises, desde mi punto de vista, no abre el debate sino que lo cierra.


Todo el análisis se va siguiendo principalmente a través del testimonio de pedagogos y especialistas de distintos países de América Latina y de España que forman parte de experiencias pedagógicas alternativas al orden escolar común. La gran mayoría se materializan en escuelas privadas. Así como se presenta de manera estereotipada a la escuela común, de la misma forma se muestra a estas propuestas alternativas: los educadores nos hablan desde locaciones bellas y rodeados de naturaleza y las escenas con niños transcurren en espacios con esas mismas características y se los muestra felices. Se exhiben desde aquí experiencias que tienen en cuenta a un sujeto que se desarrolla naturalmente en un ambiente rodeado de amor y felicidad. Se promueve la formación de un sujeto libre. Se sostiene que si el sujeto está rodeado de un ambiente con estas características se desarrollará naturalmente, será libre y creativo, no se le imponen saberes ajenos desde fuera. El desarrollo del film es absolutamente lineal: después de una crítica lapidaria y sin matices hacia la escuela, se muestra esta propuesta como la solución a todos los males, una escuela donde los niños son libres y felices. El problema es que, de repente, la dimensión política y social de la escuela desaparece. Todo proyecto pedagógico se enmarca en un proyecto político, social, económico. ¿En qué proyecto social y político se enmarcan esta propuestas? ¿Se promueve la formación de sujetos libres para qué sociedad? ¿Cómo se puede pensar en el desarrollo libre de los sujetos en una sociedad tan desigual e injusta como aquella donde vivimos? Se recurre a discursos naturalistas, se realiza un paralelo entre el desarrollo de una célula y el de una persona. Si tenemos todo lo que necesitamos para vivir, cuidado y amor básicamente según este planteo, todo se desarrolla naturalmente. No puedo dejar de pensar en un contexto de profundas desigualdades, donde hay muchos niños que no pueden cubrir sus necesidades básicas y crecen rodeados de injusticia. No se trata de que sea una propuesta donde lo político está ausente sino que esta dimensión se invisibiliza. Desde mi punto de vista subyace aquí una ideología neoliberal, fuertemente individualista.


Hacia el final del film uno de los entrevistados sostiene que debería existir una variedad de propuestas educativas de manera tal que cada familia elija qué propuesta le interesa para sus hijos, se contempla incluso la posibilidad de educación en casa. De esta manera se desconoce que las familias son productos sociales e históricos y que sus elecciones están condicionadas por el medio en el que se forman. El engañoso discurso neoliberal que promueve la libertad de elegir es un discurso que no reconoce que no todos tenemos la misma información ni el mismo conocimiento y posibilidades a la hora de “elegir”. Lo que subyace a este discurso es una responsabilización de los sujetos de sus propias elecciones. En este sentido la salida no deja de ser individual. Particularmente creo que hay que pensar a la escuela pública como un espacio de disputa y resistencia, porque es el espacio que nos incluye a todos. Las pedagogías críticas se proponen formar un sujeto que conozca críticamente la realidad, que pueda problematizar las desigualdades, las injusticias, que se reconozca como un sujeto activo y protagonista y que no piense en su salida individual, sino que piense en ser partícipe de una sociedad más justa e igualitaria para todos. Soy absolutamente crítica y defensora de la escuela pública. Crítica porque esta escuela no es la que yo quisiera que sea y defensora porque creo que es el lugar que nos incluye a todos y desde donde se puede pelear para transformarla y transformar la realidad. Muchos educadores que no nos vemos representados en esta película peleamos todos los días para contribuir a este proceso.

 

* Nació en Campana en 1978. Es Profesora y Licenciada en Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Luján). Trabaja en el ISFDyT nº 15 de Campana en diferentes carreras en las cátedras de Pedagogía, Didáctica y Espacio de la Práctica Docente.

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