producción fotográfica: Ramiro Del Franco 

Música para el cine mudo

Luis Rodríguez nació en 1974 en capital, pero se mudó a Escobar a los 5 años y es el impulsor de Nitrato Cine Mudo. Junto con Fabián Fermoselle, que nació en Escobar en 1971, forman esta compañía. Este sábado a las 21 horas musicalizan El pibe, de Charles Chaplin, en el Anexo Fantasma (Hipólito Yrigoyen 489, Zárate).

Entrevista por Leonardo Maldonado

¿Cómo surgió la idea de musicalizar películas mudas en vivo?

Luis: Surgió cuando fui a ver al MALBA la musicalización de Metrópolis, no la nueva versión sino la que circulaba en ese momento. Tocaban Matías Mango y Kabusacki. Esto fue en 2009. Y me encantó. Me gusta ver películas y soy músico. Esto esta buenísimo para hacer. En ese momento participaba en la Biblioteca Rivadavia, en Escobar, en un cine club que se había formado hacía poco, y propuse hacer musicalizaciones de films para fin de año. Invité a músicos amigos para musicalizar tres películas, entre ellas la argentina Nobleza Gaucha, que ahora retomamos. Hicimos las tres proyecciones en diciembre y en enero, y seguimos en la Biblioteca tres o cuatro años. Se instaló que a fin de año musicalizábamos películas en vivo.

Todavía no era Nitrato.

Luis: No. No teníamos nombre. Eran actividades para ese cine club. De todos esos músicos continué yo solo. Y durante 2010 se forma Nitrato con Hernán Gallo en bajo, Pablo Aban en guitarra y yo en batería. La primera película que proyectamos fue Nosferatu en el Colectivo Cultural de Maschwitz.

Fabián: Yo vivía enfrente de la casa de él y nos cruzamos en un evento musical. Y como la banda en la que él tocaba necesitaba un guitarrista se acordó que el vecino andaba en ese tema. (Risas). Charlamos, me sumé a la banda, y eso duró un tiempo. Después me propuso esto de musicalizar películas, que en su momento lo vi como algo muy difícil. Cuando no entendés la dinámica es un desafío grande. Pero después me fui animando. Nunca había visto proyecciones musicalizadas.

¿Qué es lo más desafiante?

Fabián: El criterio de cómo encarar el sonido y cómo musicalizar imagen. Que no es lo mismo que tener una banda de rock, o de blues, o de jazz o de lo que sea. Esto es otra cosa. Nos dimos cuenta de que tenemos que pensar no tanto en lo académico de la música porque a veces con una o dos notas, o con una intencionalidad, es más que suficiente para lo que queremos musicalizar. Pensamos más como banda de sonido.



Han elegido para musicalizar, por sobre otros géneros, películas de terror y cómicas. ¿Por qué?

Luis: Porque el miedo atrae y la risa a todos les gusta. Las de Chaplin son las más convocantes, son las que más funcionan, todos lo conocen. Al menos todos tienen la imagen. Es más fácil de ver que un drama.

Fabián: Musicalizar Nosferatu es completamente distinto a musicalizar una de Chaplin. Porque Nosferatu es bastante plana, en cambio en Chaplin tenés partes de humor, drama, persecuciones, es un abanico grande para desarrollar la música. En las películas de terror tenés que generar clima más que hacer armonías musicales. Y a veces el silencio es tan importante como el sonido.

Yo había visto algunas musicalizaciones de películas silentes cuando vivía en capital, en el Centro Cultural Rojas, en el BAFICI, y me alegré cuando los conocí porque en la zona, que yo se sepa, esto no se había hecho nunca. Y es una experiencia interesante para el espectador: jugar a ponerse en la piel del espectador histórico del cine mudo.

Fabián: Siempre decimos que nuestra forma de saber que lo que estamos haciendo está bien, es cuando la gente no nos nota. Ahí hicimos bien nuestro trabajo. Siempre tratamos de que la película sea lo importante, nosotros estamos en segundo plano. De hecho a veces tocamos atrás de la pantalla. Estar en segundo plano nos ayuda a tocar un poco más distendidos.

Han hecho espectáculos en Escobar, Campana, Matheu, Zárate. ¿Cómo fue construir un público en la zona?

Luis: Fue trabajoso. Cuando empezamos no sabíamos si íbamos a tener público. Ni siquiera había cine clubs o cine debate, o hay poquísimos. No hay grupos fijos tampoco, ni siquiera en capital. Sólo está Kabusacki, que es un guitarrista que viene haciendo esto con músicos invitados. Pero grupos fijos no hay.

Fabián: Cuando tocamos en capital no nos fue bien. No sé cuál fue el tema. Si falló la promoción o los lugares donde tocamos. Además fue difícil costearlo, moverse hasta allá.

Luis: Uno piensa que en capital puede haber gente interesada, por la movida cultural, pero no. La mayoría nos dijo que era la primera vez que veía un espectáculo así. Acá empezamos con amigos y después empezó a funcionar el boca a boca.


¿Cuándo se presentaron en Campana por primera vez?

Luis: Fue en Arte y otra cosa, el espacio de Croce, hace unos siete años. Hicimos Sherlock Junior, de Buster Keaton, que la retomamos porque es una genialidad. Es totalmente vanguardista: surrealismo antes del surrealismo.

¿Cómo es el proceso de la creación de la música?

Luis: Primero miramos la película y a partir de ahí vamos viendo qué instrumento pide la imagen. En Häxan, por ejemplo, estaría bueno un cello, o un piano. Vamos invitando músicos de acuerdo a lo que necesitamos. Por ahí en una película de Chaplin un cello no tiene sentido.

Fabián: Vamos buscando marcas dentro de la película: hasta acá es drama, a partir de acá hay que poner un motivo. Vamos de a poco, por segmentos. Es un proceso lento. En El chico, de Chaplin, que fue una de las primeras, había mucha música. Con los años nos fuimos desestructurando y simplificando.

Luis: Le empezamos a dar más lugar a la improvisación. Sabemos que si toca uno solo va a quedar bien.

¿Cómo es lograr el sincro en el vivo?, ¿es complicado?

Fabián: Generalmente nos va mejor en el vivo que cuando ensayamos. En el proceso de composición estamos muy pendientes de las marcas, de no pisarse con el otro, en la impronta. Y cuando ya está todo armadito y lo presentamos, se genera un clima tal que terminás tocando mucho mejor.

Luis: Y además, al momento del estreno, la película ya la vimos un montón de veces y entonces ya está todo muy aceitado.


Además de la musicalización de películas narrativas, incorporaron películas de vanguardia de los años 20. Por qué eligieron estas películas y cómo es el trabajo con este tipo de films.

Luis: Veníamos con películas de estructuras clásicas y entonces esto implicaba un desafío. Otro desafío. Ni mayor ni menor. Ver qué hacíamos con la imagen pura. Requiere otro sonido. Hay más tensiones, trabajamos más efectos.

Fabián: En lo musical es salirse de una estructura armónica conocida, trabajamos otros tiempos, la tensión. Por el instrumento que toco, incluyo muchos efectos. Es otra manera de trabajar. Por ejemplo, generamos bucles musicales que se van superponiendo.

Cuando musicalizaron Häxan en el teatro La Rosa la acompañaron de una performance.

Luis: Una vez al año hacemos una función especial con invitados, que por lo general es gente de teatro. Y ellos enseguida dicen que sí. Ellos tienen otra cabeza y tiran muchas ideas. Y suma un montón.

Fabián: Lo empezamos a hacer cuando Lucho todavía vivía en Escobar, en el patio de su casa. La primera vez fue con Nosferatu. Tuvo un éxito impresionante y tuvimos que hacer otras presentaciones. Fue fabuloso.

No musicalizaron los cortos Lumière ni a Griffith.

Luis: Porque no se dio. Tenemos muchas películas en carpeta.

Fabián: Siempre decimos de hacer Metrópolis, pero es muy larga, sobre todo para el público.

Sobre qué película están trabajando actualmente.

Luis: El circo, de Chaplin. La vamos a presentar en La Rosa el 8 de diciembre.


Músicos invitados que los han acompañado: Federico Bianco (piano), Esteban Aban (bajo), Hernán Gallo (bajo), Jorge Domínguez (piano y cello), Facundo Biagioni (piano y acordeón) y José Álvarez (contrabajo)

También realizan funciones para chicos. Musicalizaron cortos de Pixar y de La Pantera Rosa y llevan sus espectáculos a escuelas. ¿Cómo es la reacción de los chicos?

Fabián: Nos sorprendió gratamente. Pensar en chicos del primario que se sienten a ver una película en blanco y negro, muda, hecha hace tantos años, hoy, donde la imagen es digital, en color, es fuerte. La recepción es impresionante. Creo que les gusta el conjunto: la película más la música en vivo.

Luis: Nos invitan profesores de música, de arte, de literatura. Está buenísimo que los chicos vean cine mudo. Hay una escuela de Escobar donde van chicos de sectores muy carenciados, que nunca fueron al cine, nunca vieron imágenes en pantalla grande.

Fabián: Desde ya que no tenemos expectativas económicas. Con que a los espectadores les guste, nos alcanza. Nos interesa armar un circuito.

Luis: Las escuelas es lo que nos rinde económicamente, digamos, entrecomillas. Pero lo económico no es lo que nos interesa. Mucho menos en estos casos, en escuelas públicas donde van chicos de sectores vulnerables. Vamos porque nos gusta.


Cuando musicalizaron los cortos de La Pantera Rosa fue ineludible incorporar la música de Henry Mancini.

Luis: Sí, claro. Tenía que estar sino la gente se iba a ir y nos iba a pedir que le devolviéramos la entrada. (Risas).

Además de los cortos de Pixar y de La Pantera Rosa, también se salieron del mudo con Caminando (En marchant, 1968), de Ryan Larkin. Por qué eligieron este corto, que además ya tiene música.

Luis: Lo elegimos porque es un ícono de la animación. Lo que hicimos fue mutear el sonido y a partir de ahí creamos.

Fabián: Tratamos de ampliar el espectro de lo que ofrecemos. A mí me gusta incorporar el color, por ejemplo. Por eso los cortos de Pixar. Lo último que hicimos fue Nobleza Gaucha y como ninguno de los dos venimos con formación en folklore fue todo un desafío. Nos dijimos: cómo hacemos con esto.

¿Y cómo hicieron?

Fabián: Incorporamos una persona que sí sabe de folklore. (Risas).


Lamentablemente han sobrevivido muy pocas películas argentinas del período silente. ¿Por qué eligieron Nobleza Gaucha?

Luis: Era ver Avenida de Mayo en 1915, una maravilla. Y nos parecía interesante, además del folklore, recuperar esas imágenes que son como históricas. Además es muy ágil, la historia es dinámica. Estábamos entre esa y una que se llama La quena de la muerte, que es buenísima.

¡Tienen que hacer La quena de la muerte! Es una película muy transgresora que fue recuperada hace unos años. Es fuerte cómo se muestra a la aristócrata porteña seduciendo a un indio. Tiene una fuerte carga de erotismo.

Luis: Es cierto. Es muy ágil. Está en lista.

Fabián: Siempre decimos que vamos a terminar musicalizando una película condicionada. (Risas).  

Hay una película muda porno argentina, El Sartorio, de 1907, que a su vez parece que es la primera película porno de la historia del cine. Se hallaron cinco minutos hace unos años.

Luis: Nitrato Triple X.

 

 

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